Desde que me enteré, hace poquito más de un año, que existían unos inventos virtuales denominados blogs, y que además servían para eso que llamamos proceso de aprendizaje/enseñanza, muchas veces pensé en el nivel educativo propicio para implementarlos. Mi intuición me decía que los blogs, o en general, la web, podría utilizarlos cualquier ciudadano que supiera leer y manejar un teclado. Ya. Ya sé que esto no es suficiente para saber ESCRIBIR (el tema de escribir digitalmente lo aborda Fernando S. en la traducción del artículo ¿Por qué enseñar escritura digital?: Introducción) pero es un primer paso. O sea, los nativos digitales, bien precoces, por cierto, están capacitados para escribir en un blog con lo cuál animarlos a ello será fomentar actitudes de colaboración, generosidad, eliminación de barreras…. y muchas de esas cosas que echamos en falta en la sociedad globalizada en la que nos toca desenvolvernos.
También le daba vueltas al sentido que tendría introducir el uso de blogs en mis asignaturas del área de Didáctica de las Matemáticas para estudiantes del Título de Maestro, con una carga lectiva a todas luces escasa (la que más, tiene 6 créditos). No queriendo desperdiciar el valor educativo de los blogs (y otras heramientas colaborativas) empecé a pensar en cómo compatibilizar todo.
Se me planteaban dos problemas fundamentales. Primero: mi formación en el uso de tales herramientas es justita para defenderme yo, pero claramente escasa para formar a los estudiantes de mis asignaturas. Segundo: la carga lectiva es tan escasa, que dedicar horas a la formación en el uso de blogs restaría un tiempo fundamental para el desarrollo de la materia específica.
Inciso: he de decir que estoy convencida de que mi rol fundamental es ayudar a que los estudiantes aprendan a aprender, y para eso, diría que cualquier materia puede servir de vehículo, aunque la tradición de los programas limitados a una lista de temas, aún pesa sobre mi lo suficiente como para no decidirme del todo a proponer un programa abierto.
Sigo: En fin, que lo que se me ocurrió fue organizar talleres fuera del horario de las asignaturas, que impartiría una persona experta en TIC. Y en eso ando. La persona la tengo, pero aún no sé como recompensar su labor económicamente. Dado que los talleres son, claramente actividad académica, plantée la cuestión al Director del Departamento de Matemáticas de la Universidad de León, al que pertenezco, que es quien gestiona el crédito para esa actividad. El Director, José Ángel Hermida, llevará la propuesta a Consejo de Departamento. Esperemos que la apoye.
Aunque sólo sea como anécdota, quiero decir que la inspiración para este post me la dio el post Bitácoras de centros asturianos: Infantil y Primaria, que leí en Uso educativo de las TIC. Ver todos esos blogs juntitos bajo el título “[…] Infantil y Primaria”, me dio una razón más a favor de que mis estudiantes aprendan algo de eso. Educación Infantil y Primaria va a ser su campo de trabajo, o al menos para el que se están formando. Gracias a Educastur.
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