Por gentileza de Jorge Rey Valzacchi acabo de recibir el nº 85 de El Magazine de Horizonte. Me alegró ver (apartado 9, Documentos) que hacen referencia al artículo de G. Siemens sobre e-portafolios, traducido por nuestro formador web 2.0, Fernando S., traducción que ya conocía, y que me parece una excelente contribución a la difusión de los planteamientos del padre del conectivismo, teoría del aprendizaje para la era digital que parece tener un gran futuro (en el sentido de explicar muchos de los fenómenos del “aula sin muros”, expresión que le oí por primera vez a Fernando S.).
Un apartado de Magazine que siempre miro es Para reflexionar (debo de tener afición a calentarme la cabeza). En esta ocasión el título es “Si ya aprendiste suficiente… enseña”, y me sugiere algunas reflexiones: ¿cuándo se puede decir que uno aprendió suficiente? (yo creo que nunca: somos aprendices de por vida, sobre todos los profesores), ¿cuándo se puede decir que se está preparado para enseñar? (siempre que se tenga algo que compartir). Al margen del título, frase que a la autora, Veramarina, no le acaba de cerrar, me gustó leer:
No se puede enseñar si no se sabe lo suficiente. Si no se ha aprendido lo suficiente. Y aprender no es solo poseer contenidos.
La posesión es avaricia. En cambio el aprendizaje verdadero es cooperación.
Los que enseñamos y amamos enseñar nos llenamos de alegría y de gozo cuando nuestros alumnos comprenden algo, lo extrapolan, lo usan en su vida cotidiana, lo recuerdan en nuevas circunstancias.
Muchas veces no llegamos a ver esos frutos.
Pero tozudamente, confiadamente, enseñamos…enseñamos…
Somos como ese que siembra dátiles en el oasis (que tardan 40 años en crecer) porque sabe que hace 40 años, otro plantó los dátiles que él puede saborear hoy.Saben, me estoy dando cuenta de que no todos los docentes desean que sus alumnos aprendan. Algunos solo se conforman con que repitan. Otros -los peores- hasta prefieren que fracasen. Es una especie de morbo infantil que no alcanzo a entender…