Muchas veces he hablado con mis estudiantes, con algún colega que se presta a hablar del tema y, sobre todo, conmigo misma, acerca del tema de la incorporación de tecnologías (nuevas y menos nuevas) a las aulas, a las aulas de formación de maestros, en mi caso.
Este cuatrimestre que acaba de finalizar me he lanzado al vacío sacrificando (¿sacrificando?) horas que debía dedicar a matemáticas y su didáctica en favor de familiarizar a mis estudiantes con tecnologías web 2.0 de cara a un trabajo colaborativo.
Hace mucho que no creo en los programas con listas de temas cerrados y a veces fundamentalmente teóricos. Pero bueno, esa es otra cuestión, igual que la de romper con los modelos tradicionales de evaluación.
Siempre lo dije: la rutina protege, pero aburre tanto… Además, cuando uno ve que incluso los estudiantes que superan las asignaturas tiene dificultad para aplicar lo aprendido a su ámbito profesional (analfabetos funcionales) no queda más remedio que preguntarse acerca de la utilidad de lo que hacemos (como profesores, me refiero).
Poco de lo que hacía al amparo de la metodología tradicional me dejaba contenta. Era como una obra de teatro, pero encima de mentira. No era el teatro de escenario sino a esa obra que muchas representamos estudiantes y profesores. El profesor representa el papel de enseñar (soberbias lecciones magistrales
) y los estudiantes el de aprender (almacenando información inconexa
). A partir de ahí: examen, aprobado. Todos contentos. El estreno fue un éxito. ¿Y examen, suspenso? Bah, es que ¡los estudiantes son unos vagos, llegan a la universidad con un nivel bajísimo, la culpa es de atrás… Qué estudien!
¿A qué viene todo esto? Pues, simplemente, a que mi cambio de metodología vino obligado por mi insatisfacción por los resultados de los estudiantes. Incluso los que aprobaban no eran capaces, en su mayoría, de movilizar lo aprendido para desenvolverse en la vida (personal y profesional).
Así fui abandonando el modelo vertical de enseñanza para centrar la “escena” en los que aprenden (que somos todos). Las herramientas web de última generación vinieron a prestarme una gran ayuda tanto para implicar a los estudiantes en su propio aprendizaje, como para ayudar a los profesiores a una evaluación educativa (continua en función formativa).
Todo estos pasos los fui dando, claro, con muchas dudas e inseguridades.
Por eso me sentí contenta, y por eso me decidí a escribir para dar las gracias a Aníbal y a Miriam por sus respectivos posts Alumnos - Ciudadanos === Crítico - Digitales y Aprendendo e vivendo no mundo digital, del que destaco (de Aníbal porque está traducido) lo siguiente:
La Sociedad Internacional para Tecnología y Educación (ISTE) se está planteando, en fase de borrador, lo que un estudiante debería saber y ser capaz de hacer (de manera ideal) para tener un aprendizaje eficaz y una vida productiva en una Sociedad cada vez más digitalizada. […]
I.- Creatividad e innovación
Los estudiantes piensan de manera creativa, construyen conocimiento y desarrollan productos innovadores usando tecnología.
- A.- Aplican el conocimiento existente para generar nuevas ideas y productos.
- B.- Usan la tecnología como medio de expresión creativa.
- C.- Usan los sistemas explorando potenciales más allá de los originales para los que fueron concebidos.
- D.- Identifican tendencias y pronostican posibilidades.
II.- Comunicación y colaboración
Los estudiantes usan entornos y medios digitales para comunicarse y trabajar de manera colaborativa, incluidas actividades a distancia, apoyando su aprendizaje individual y contribuyendo al aprendizaje de otros.
- A.- Colaboran, publican e interactuan con iguales y expertos empleando variedad de medios digitales y de formatos.
- B.- Comunican información e ideas con eficacia a las audiencias múltiples usando variedad de medios y de formatos.
- C.- Desarrollan un concepto global de la cultura mediante la interactuación con aprendices de otras culturas.
- D.- Contribuyen con equipos de trabajo de cara a la producción de trabajos originales.
Pues eso: esta lectura me deja algo más tranquila, ya que considero que mi papel es trabajar con los estudiantes y matemáticas, pero sin olvidarme del fin último de la educación: ayudar a desenvolverse en la vida, ayudar a resolver los problemas que la vida plantea que, por desgracia, tienen poco que ver con los que se plantean en las aulas, y menos en las de matemáticas.
Gracias, Miriam y Aníbal, Aníbal y Miriam.
Blog de Chiti (Concepción F. Abraira) con reflexiones, informaciones y recursos para la formación didáctico-matemática de estudiantes para maestro.
1 comentario
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Cuánto comparto con vos tu opinión!!!!…me encantó poder leer este post y saber que todavía hay profesores que se animan a cambiar!!!!…..
Creer que se puede tb aprender desde otro lugar y que los docentes disponemos de estrategias para lograrlo!!!….
Leí antes el post de Aníbal y me quedé pensando en la linda utopía q planteaba o tal vez no…..
Cariños
Sandra
Escrito por Sandra Espósito el 02.20.07 a las 3:11 pm | Permalink
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