Los apuntes van a desaparecer es el título del artículo que publica hoy, 7 de junio, el diario El País, en el que se recoge una entrevista que hace Berna González Harbour a Cristina Garmendia, actual Ministra de Ciencia e Innovación.
La verdad es que el título no responde precisamente al contenido, que aborda temas muy variados más bien de I+D y política económica en relación con la investigación. En dos breves párrafos, si conté bien, y “de paso”, se aborda el tema del cambio necesario en el proceso de aprendizaje/enseñanza, que desde mi punto de vista es el motor que permitirá una ciudadanía más culta, crítica, satisfecha y hasta productiva
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Ante la pregunta sobre si desaparecerán facultades con la adaptación al proceso de Bolonia, adaptación de los estudios a un sistema común europeo, dice Garmendia:
[...]Tengo la percepción de algunas dificultades en donde tú has apuntado: humanidades por una parte; y en cómo hacer un cambio desde un sistema educativo basado en la lección magistral al alumno como receptor de lo que el profesor expone, a pasar a un modelo donde el estudiante es el centro del aprendizaje y uno tiene que volcar sus esfuerzos para que el propio estudiante sea autónomo. Es un cambio muy importante que requiere un reciclaje de los profesores.
Mi pregunta es ¿quién se ocupará de tal reciclaje, que tantos políticos, especialmente los educativos propugnan con tal énfasis que a veces llega a constituir una amenaza para los que después de más de 30 años de profesión docente, y que bien o menos bien llevamos otros tantos reciclándonos de manera básicamente autodidacta? ¿Quién se va a ocupar de reciclar a tantos y tantos profesores que lo necesitamos? Digo yo que pocos estarán pensando que vamos a ser los profesores universitarios por el hecho de serlo. Necesitamos tanto reciclaje como el de los demás niveles. La verdad es que este tema, ante la inminente entrada en el EEES nos preocupa a muchos sobremanera.
También el reciclaje ¿a costa de que tiempo?, ¿con qué incentivos?, ¿se ampliarán las plantillas o tendremos que sacrificar nuestro tiempo libre? Algunos nos vemos imposibilitados para atender a nuestras obligaciones docentes e investigadores y además a nuestra formación permanente. En especial los que nos dedicamos a ¿formar? profesores que en su gran mayoría, tal como la investigación indica, repetirán los modelos con los que han sido formados.
A la pregunta: ¿Se acabarán la clase magistral y los apuntes, la pesadilla del estudiante actual, que es tener que copiar unos apuntes de un señor aburrido o hacerse amigo del que mejor los copia?, la ministra afirma: O de comprarlos. No desaparecerán en un año, pero sin duda tienen que desaparecer. Van a desaparecer.
No sé que decir: creo que aún quedan señores y señoras no tan aburridos y a los que da gusto escuchar y, en ese caso, ¿qué malo tiene tomar apuntes? Vamos que las cosas no están ni en un extremo ni en otro. Bien es verdad que hoy día disponemos de recursos tecnológicos suficientes como para grabar íntegramente todo, con lo cuál, cierto: sobran apuntes
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También dice el entrevisador: Ser científico es bastante ruinoso en España. Al respecto, señala la ministra:
Hasta ahora desgraciadamente ha sido una vocación. Y uno de los compromisos que tenemos es desarrollar la carrera científica en condiciones, donde se reconozca al talento como en cualquier otro ámbito o disciplina.
Pues nada, amén, que así sea. A ver si nuestros políticos no se olvidan de que la educación también es una ciencia y educar una profesión.