Ideas sobre la evaluación necesaria: evaluación 2.0 (según R. J. Elliot)

Hace qué se yo cuantos años leí la frase “lo que los profesores evaluamos es lo que los estudiantes aprenden (o al menos estudian, que no siempre implica aprendizaje transferible) y la forma en que lo hacemos determina su forma de aprender“.
Más allá de teorías de aprendizaje y de enseñanza, más allá de sistemas educativos, la evaluación es una componente fundamental, sino nuclear, del proceso didáctico. Para mi es un tema de gran preocupación que, a veces, llega a provocar, como dice el ¿bolero?, ansiedad, angustia, desesperación, porque, en definitiva, los resultados de nuestros estudiantes son una de las mejores medidas del grado de éxito, o fracaso, de nuestra labor profesional. Y de un profundo “examen de conciencia” surgen las cuestiones acerca de lo que no funciona, o no en el grado deseado y que, por tanto, es necesario revisar, y cambiar si es el caso. Esa preocupación mía, sin duda alguna, corresponde a que mi sistema de evaluación aún dista mucho de dejarme satisfecha. No he encontrado, después de 34 años de profesión, uno que lleve a evaluar con una fiabilidad aceptable el objetivo fundamental que me planteé desde siempre para todas las asignaturas que imparto: lograr que mis estudiantes salgan lo suficientemente formados como para iniciar su carrera profesional, siendo capaces de aprender a lo largo de la vida de manera autónoma y en colaboración con sus pares que, hoy día, gracias a la tecnología, ya no se reducen a los de su centro, ni siquiera a los de su provincia o país. Internet permite tirar las paredes del aula y ampliar la comunidad de aprendizaje, profesional, o de lo que sea, tanto como uno quiera. Es obvio que los exámenes tradicionales dicen muy poco acerca de cuán buenos profesionales van a ser los que “aprueban”.

Volviendo a la idea que señalaba al principio, me planteo ¿por qué es así?, ¿por qué las prácticas de evaluación tienen tanta importancia en lo que hacen los estudiantes?, ¿por qué las propuestas de tareas, actividades, problemas tienen el techo del interés de los estudiantes en la medida en que se vayan a evaluar o no? Tengo dos hipótesis: una de ellas es que lo único, o lo que más importa a los estudiantes es aprobar (estoy pensando en los míos, universitarios). La otra es que aun estando interesados en aprender, depositan en el profesor toda la responsabilidad para decidir que es lo interesante y necesario: el profesor es el sabio, el “orador sagrado”, el “dispensador único de la ciencia”, la máxima autoridad para decidir que deben aprender y como. Ciertamente que durante mucho tiempo fue así, y que los cambios en educación son muy lentos. Por más que cambien los sistemas educativos, leyes, paradigmas dominantes, por más que la investigación esté indicando que nuevos caminos son necesarios. Lo que verdaderamente cambiará la formación de los estudiantes y su disposición frente a su responsabilidad y compromiso con su aprendizaje son los cambios de metodologías y eso, al fin y al cabo, en último término depende de los profesores. Parece que hay evidencia suficiente como para poder decir que es importante empezar por cambiar las prácticas de evaluación tradicionales, que tal vez nos digan algo de lo que saben los estudiantes, pero muy poco de lo que saben hacer en relación con su profesión docente futura. Y cada vez más, lo que importa a los empleadores es lo que los aspirantes a un trabajo saben hacer.

Parece que las cosas están cambiando en relación con todo el proceso didáctico, o al menos tenemos la esperanza de ello. Los roles de los estudiantes y de los profesores ya no son, o no deberían, ser los mismos. Se propugna el papel del profesor como orientador, compañero experto, dinamizador de la comunidad de aprendizaje,… y el del estudiante como protagonista activo del proceso didáctico, responsable de su propio aprendizaje, colaborando con sus pares en lugar de competir con ellos, aprendiendo en entornos construidos por ellos mismos a su medida… En definitiva, que la “película” de una clase tradicional con el profesor subido a la tarima y los estudiantes sentados en sus pupitres en filas, como en el cine, copiando los más textualmente posible lo que dice el profesor, calladitos si puede ser, para luego memorizarlo y repetirlo en el examen de siempre, cada vez queda, o debería, quedar atrás lo más rápidamente posible.

Todas estas reflexiones, no sé si de mucho interés, me surgieron al intentar presentar un magnífico trabajo de R. J. Elliot que he traducido. Aunque tal como dice el autor al final del artículo, es “amplio en crítica y breve en soluciones”, me parece de sumo interés. Antes de buscar soluciones es fundamental definir claramente los problemas.
El título es Assessment 2.0 y está publicado en el número especial, volumen 3, julio de 2008 de la revista electrónica International Journal of Emerging Technologies in Learning (iJET), correspondiente al evento TENCompetence Open Workshop, celebrado en Madrid en 2008. La caracterización de 2.0 no es que me guste mucho. Lo “2.0″ me parece que es más una actitud que un tipo de evaluación o de educación o de lo que sea. Pero bueno, a estas alturas, creo que todos tenemos más o menos claro lo que quiere decir, aunque no seamos capaces de definirlo. O sea, tampoco importa tanto el nombre. Así que, ya va la traducción, pidiendo disculpas y ayuda para solventar los errores que seguramente tendrá. He intentado conservar el estilo de redacción y formato.
[Actualización]: El autor, R.J. Elliot, me informa a fecha 15/09 de la última versión del trabajo: Assessmente 2.0. Modernising assessment in the age of Web 2.0. Traduciré lo que falta en cuanto pueda.

Read this document on Scribd: Assessment 2.0

Abstract: En este trabajo se considera la práctica de evaluación, se examina el impacto de Internet en los estudiantes de hoy, y explora formas para la modernización de la evaluación para reducir la brecha entre la vida cotidiana de los estudiantes y las prácticas de evaluación que les imponemos.

Palabras clave: Evaluación, Web 2,0, modernizar, aprendizaje.

I. EVALUACIÓN 1.0

En su nivel más básico, la evaluación es el proceso de generar evidencia sobre el aprendizaje de los estudiantes y posteriormente emitir un juicio sobre esa evidencia. La práctica actual de evaluación proporciona evidencia en forma de exámenes escritos, ensayos y otros artefactos.
A efectos del presente documento, “la evaluación 1.0″ puede entenderse como la práctica de evaluación desde el comienzo del siglo 20 hasta hoy. A lo largo de este período, la evaluación mostraba las siguientes características:

  • basada en papel
  • basada en el aula
  • formalizada (en términos de organización y administración)
  • sincronizada (en términos de tiempo y lugar)
  • controlada (en términos de contenido y calificación).

Estas características han cambiado poco durante este período, un maestro de 1907 se sentiría como en casa en un aula de examen en 2007. Este sistema de evaluación nos ha servido bien. El altamente centralizado, de arriba hacia abajo, sistema industrializados encajaba con el tipo de sociedad que existió durante la mayor parte del siglo 20. Su estabilidad ha generado una amplia confianza pública en el sistema de exámenes en el Reino Unido (QCA 2006) y mantuvo las calificaciones nacionales como el medio principal de entrada al empleo y a la educación superior. El sistema también es ampliamente reconocido por sus usuarios (estudiantes, padres, profesores, personal de admisión en la universidad los empresarios y políticos) permaneciendo relativamente sin cambios de generación en generación.

En la última década ha emergido una forma de evaluación más actualizada, lo que implica el uso de ordenadores en el proceso de evaluación. La “e-evaluación” adopta el “e-testing”, una forma de prueba de conocimientos sobre la pantalla y el e-portafolio (un repositorio digital de evidencia de evaluación que normalmente se utiliza para evaluar las habilidades prácticas). Ha emergido una serie de productos comerciales tales como Questionmark (e-testing) y Pebblepad (e-portafolio). Estos sistemas de gran dedicación proporcionan facilidades para apoyar la realización de pruebas online o construcción de portafolios online.

En los últimos años, la evaluación tradicional ha sido el sujeto de la crítica. El sistema actual está luchando para hacer frente a las exigencias que se están planteando. Fue diseñada para seleccionar a los estudiantes por la capacidad con fines de empleo o de selección universitaria, no para la acreditación en masa del rendimiento de los estudiantes.
Debido a su carácter burocrático, resulta caro ponerla en funcionamiento y no mide bien. Están surgiendo ayudas para los costes por parte de organismos, que se están trasladando a escuelas y facultades, que se quejan de la creciente carga de las tasas de examen. También es inflexible, organizada en torno al régimen de examen anual.

Además de estos problemas prácticos, hay inquietudes educativas y políticas. Algunos educadores afirman que el actual sistema de evaluación alienta el aprendizaje superficial y la “la enseñanza para el examen”. En vez de inculcar habilidades auténticas de resolución de problemas, favorece la memorización.

Los exámenes que surgen para plantear preguntas “profundas” se responden de memoria, recuerdos que son adquiridos por los estudiantes bajo la presión de los padres que quieren ver que sus hijos obtienen cualificaciones, y adiestrados por los profesores que están tratando de cumplir los objetivos. Los empresarios se quejan de que, a pesar del aumento de logro (DfES, 2006), los jóvenes no están adquiriendo las habilidades que se necesitan en los lugares de trabajo modernos, habilidades tales como la resolución de problemas, colaboración, innovación y creatividad. Los profesores se quejan de la creciente carga del tiempo que dedican a efectuar evaluaciones y a corregir, lo cual reduce el tiempo disponible para la “verdadera enseñanza”. Los estudiantes se quejan de que la única vez que se han visto obligados a escribir a mano extensamente es durante un examen.

Estas críticas no se limitan a la evaluación basada en papel. El e-testing ha sido criticada por imitar en gran medida a la evaluación tradicional; los vendedores de los sistemas de exámenes basados en ordenador hacen alarde de sus sistemas “fiel reproducción de la experiencia en papel”. Estos sistemas suelen dar soporte para un número limitado de preguntas tipo (casi siempre preguntas de selección de respuesta) y, en el mejor de los casos, burdas simulaciones de tareas tradicionales. Algunas simulaciones de alto perfil han demostrado ser poco fiables (QCA, 2006), a pesar de una gran cantidad de gastos, llevando a algunos recensores a la conclusión de que las simulaciones tienen problemas de fiabilidad inherentes, los problemas no afrontan las verdaderas evaluaciones. La mayoría de los sistemas contemporáneos de e-portarfolios, del mismo modo, empiezan a reflejar el currículo existente, igualmente, poco más que almacenamiento online del trabajo de los estudiantes, con un enfoque de la evaluación altamente centrado en el contenido (en lugar de centrado en el estudiante).

Estas críticas de la e-evaluación reflejan las que se hacen a los entornos virtuales de aprendizaje (VLEs), que lo único que hacen es tratar de imitar la práctica de las aulas tradicionales, la “primacía de la pedagogía” como Cousin (2004) lo describió: “Los entornos VLE (sic) tienden a estar sesgados hacia la simulación del aula, sala de conferencias, oficina del tutor y sala común del estudiante.” Del mismo modo, los sistemas de e-evaluación más contemporáneos están sesgados hacia la simulación de las pruebas de clase y la sala de examen, o, parafraseando a Cousin, refuerzan la “tiranía de los exámenes” en lugar de buscar formas de valorar el aprendizaje del estudiante auténticas y originales.

Tanto las evaluaciones basadas en papel como en ordenador son percibidas por los estudiantes como algo exterior a ellos; algo más sobre lo que ellos no tienen ningún control, algo que le es dado. Y el instrumento de evaluación en sí mismo se considera inventado, sólo un obstáculo que hay que saltar, no parte de su aprendizaje. O, lo que es peor, se percibe como el único propósito de su aprendizaje, con todos sus esfuerzos puestos en la superación de la prueba en lugar de la adquisición de nuevos conocimientos y habilidades. Ambas formas de evaluación también tienden a centrarse en el conocimiento de hechos en lugar de en niveles más profundos de aprendizaje, que es difícil de evaluar utilizando los sistemas actuales. Sin embargo, el conocimiento de hechos no tiene valor en una cultura en la que Google y Wikipedia están a un clic de ratón.

La evaluación 1.0 (y la 1.5) también es intensamente individualista. La evaluación de las actividades se realizan individualmente, se alienta la competencia, y la colaboración (o “copiar” en el léxico de la evaluación 1.0) está prohibida. La evaluación 1.5 heredada de la 1,0 tiene obsesión por la seguridad, con productos que proclaman “los estudiantes están completamente desconectados de la red”, “sin acceso a sus herramientas de escritorio habituales”. No es la preparación ideal para la “economía de la información en red”.

Si bien la confianza en los VLEs ha alentado a los profesores reticentes a experimentar con ellos, se ha afirmado (JISC 2006) que su uso puede reducir la innovación en el aula de degenerando la práctica en el aula en la tradicional (basada en la clase) y en la nueva (basada en VLE). En lugar de alentar al máximo la exploración y aplicación en el aula del potencial del e-learning, el uso de sistemas de e-evaluación también podría frenar el progreso de la evaluación por analogía con la práctica obligada de la evaluación tradicional (basada en papel) y la forma limitada de la basada en ordenador, posible gracias a los sistemas actuales.

El proceso de pasar los sistemas basados en papel a los e-testing a menudo arroja luz sobre los oscuros rincones de la evaluación tradicional. Las cuestiones existentes a menudo se encuentran cuando se contrastan las medidas con las normas exigidas para un banco de ítems: se encuentra que con frecuencia las indicaciones son incompletas (con la pérdida de los partes “entendidas” por los calificadores), el propósito de las preguntas (que están tratando de evaluar) a menudo es vago o desconocido, y rara vez hay un enfoque coherente con su clasificación (tal como su nivel de dificultad).

II. WEB 2.0

Mientras tanto, la Internet está evolucionando. La “Web 2.0″ es el nombre que se da al estado actual de desarrollo. Anderson (2006) describe “seis grandes ideas que hay detrás de la Web 2.0″. Éstas son:

  • contenidos generados por los usuarios
  • el poder de masa
  • datos sobre una escala épica
  • arquitectura de la participación
  • los efectos de red
  • apertura.

A efectos del presente artículo, cuatro de estas ideas son de particular importancia.

El contenido generado por el usuario se refiere a la facilidad de creación de contenido. Servicios Web, como Bebo, Wordpress y YouTube lo han hecho fácil, y cada vez los jóvenes lo están haciendo, con los sitios de redes sociales convirtiéndose en una parte significativa de la cultura contemporánea.

El poder de la masa se refiere a la inteligencia colectiva que puede aprovecharse de los grandes grupos de personas. La premisa básica es que, con sujeción a determinadas condiciones, un grupo numeroso de usuarios informados (aunque no sea experto) pueden tomar mejores decisiones que cualquier individuo experto. Servicios Web, como Wikipedia y Digg se citan como ejemplos de esta inteligencia colectiva.

La arquitectura de participación se basa en las ideas gemelas de que los servicios Web deben ser fáciles de utilizar (lo que fomenta la participación) y organizados de tal manera que mejoran a medida que los usan más personas. Google Search es un buen ejemplo ya que es muy inmediato, y sus algoritmos de búsqueda aprenden de los resultados de búsquedas anteriores. Un aspecto de la facilidad de uso es la idea de que no sólo es fácil crear nuevo contenido, sino también que debería crearse fácilmente a partir del pre-existente o fácilmente combinado con el de otros servicios Web (”mash-ups”).

La apertura no sólo se refiere al uso de software de fuente abierta para muchos servicios Web 2.0, sino también a la filosofía de intercambio libre de información y recursos entre los usuarios, haciendo que capturar y compartir información o recursos sea relativamente inmediato, tal como embeber vídeos de YouTube en un blog. Los términos de copyright liberales de las licencias Creative Commons ilustran esta filosofía.

III. EL CARÁCTER DE LOS APRENDICES CONTEMPORÁNEOS

Es en este entorno en el que viven y aprenden los estudiantes de hoy. En Digital Natives, Digital Immigrants, Prensky (2001) sostiene que hay una distinción fundamental que debe hacerse entre los estudiantes de hoy y los del pasado debido a “la llegada y rápida difusión de la tecnología digital … un evento que cambia las cosas de manera tan fundamentalmente que no hay absolutamente ninguna vuelta atrás”. Etiquetó a estos nuevos aprendices como “nativos digitales” y los contrastó con “inmigrantes digitales”: “el principal y único problema que enfrenta la educación hoy es que nuestros profesores inmigrantes digitales, que hablan una lengua anticuada (de la era pre-digital), están luchando para enseñar a una población que alcanza el máximo de una nueva lengua totalmente nueva”.

Los aprendices de hoy también se conocen por otros nombres. Diana Oblinger (2003), de Microsoft, les llama la “generación del Milenio”: “Los milenarios muestran distintos estilos de aprendizaje. Por ejemplo, sus preferencias de aprendizaje tienden hacia el trabajo en equipo, actividades experimentales, estructura y uso de la tecnología. Sus puntos fuertes incluyen la multitarea, orientación hacia el objetivo, actitudes positivas y estilo colaborativo”. Desde la perspectiva del estudiante, los nativos digitales están “guiados académicamente … nos negamos a aceptar los discursos o sermones de los mayores en valor nominal… nuestra experiencia tecnológica nos hace más inteligentes, fácilmente adaptables, y con más probabilidades de emplear la tecnología para resolver los problemas” (Windham, 2005).
A partir de la literatura sobre “nativos digitales” surge un conjunto común de características con respecto a sus estilos de aprendizaje. Éstos son:

  • uso hábil de herramientas
  • aprendizaje activo en lugar de recepción pasiva de conocimiento
  • experiencias de aprendizaje auténticas en lugar de tareas planificadas o estructuradas
  • orientación a la tarea (no al proceso)
  • aprendizaje cuando se necesita (just in time)
  • búsqueda no memorización
  • no saben la respuesta, pero sí donde encontrarla
  • Google, no bibliotecas
  • colaboración, no competición.

Cuando se le impone una tarea a un joven, es probable que vaya a la Wikipedia, busque información relevante en Google, pida ayuda a sus amigos a través de Hotmail o MSN, y por último reúna la información resultante en un documento coherente utilizando una serie de aplicaciones basadas en Web y de escritorio. A no ser, supuesto, que la tarea sea la misma que la del año anterior, en cuyo caso será suficiente un simple correo-e a un amigo (o alguien más en su red social ampliada) pidiendo la respuesta para estos aprendices orientados al objetivo.

El escenario descrito es una visión hipotética de la enseñanza y del aprendizaje formal que se supone que el estudiante debe seguir. Hay una creciente desconexión entre la vida de los estudiantes dentro y fuera del aula. “Las escuelas no deben esperar que los estudiantes dejen el siglo 21 en el guardarropa. Por ejemplo, muchas escuelas no permiten el uso del correo-e, mensajería instantánea, teléfonos móviles o blogs” (Owen et al 2006). Y la lista de tecnologías prohibidas es cada vez mayor. Twist y Withers (2006) describen las formas en que los jóvenes realmente aprenden, como el “curriculum oculto”, los “espacios digitales informales”, como Facebook y MSN, que los estudiantes usan habitualmente para fines sociales y educativos.

La vida de los estudiantes fuera de la escuela y de la universidad son cada vez más ricas y estimulantes, lo cual refleja la gran revolución tecnológica que está teniendo lugar en la sociedad. Como resultado de ello, la educación está cada vez desconectada. El aula es una especie de “realidad virtual”, una zona deslustrada, libre de tecnología, que guarda escasa relación con la realidad cada vez más tecnológica de la vida real de los estudiantes.

IV. EVALUACIÓN 2.0

Este artículo sugiere una forma de modernizar la evaluación. El sistema modernizado abarcará la Internet y, más concretamente, la Web 2.0, en particular las cuatro “grandes ideas” descritas anteriormente. Su objetivo es llevar el siglo 21 al aula de examen. Trata de hacer esto pero no “modernizando” o “parcheando” la e-evaluación (a través de simulaciones o máquinas de calificación u otro tipo de “componendas”), que pueden considerarse como evaluación 1.6 o 1.7, sino con las mismas herramientas y técnicas que usan los estudiantes en casa y que utilizamos en el lugar de trabajo.

El tipo de actividad de evaluación que mejor se adapta al aprendiz contemporáneo debería mostrar alguna o todas de las siguientes características.
Auténtica: involucrando el conocimiento y habilidades del mundo real.
Personalizada: adaptada al conocimiento, habilidades e intereses de cada estudiante.
Negociada: convenida entre el aprendiz y el profesor.
Atractiva: involucrando los intereses personales del estudiante.
Reconocer las competencias existentes: pretendiendo acreditar el trabajo realizado por el estudiante.
Profunda: evaluando el conocimiento, no la memorización.
Orientada al problema: tareas originales que requieren una auténtica habilidad para resolver problemas.
Generada colaborativamente: realizada en colaboración con otros estudiantes.
Evaluación por pares y autoevaluación: incluyendo la autoreflexión y la revisión por pares.
Respaldada por herramientas: estimulando el uso de TICs
La evaluación personalizada no es un imperativo de la evaluación individualizada (fijar una única tarea para cada estudiante). El profesor puede seguir estableciendo parámetros amplios de evaluación de la actividad, sin embargo, puede haber flexibilidad en términos de tiempo, lugar, contenidos, contexto y propósito. En niveles más avanzados, los aprendices podrán proponer criterios de evaluación adicionales (que correspondan con su actividad de evaluación específica) y también puede haber un elemento de autoevaluación y de evaluación de pares permitidos por la rúbrica.

El tipo de prueba que mejor se adapta a esta forma de evaluación debería:
tener lugar de forma natural: ya existente o generada fuera del interés personal.
multimedia: existente en formato de texto, audio y vídeo.
digital: tal como correo electrónico, logs de mensajes instantáneos, entradas del blog, contribuciones en wiki, grabaciones de audio y vídeo.
distribuida: pueden difundirse a través de diversas fuentes (tales como sitios Web, blogs, bandeja de entrada, iPod).

No todas las tareas de “evaluación 2.0″ abarcan todas las características o medios anteriores. Sin embargo, una evaluación moderna debería tratar de incorporar algunas de estas características y, sin duda, permitir el uso de las TIC.

Por ejemplo, una tarea de evaluación “tradicional” relativa a la Historia podría pedir a los estudiantes que describieran el nacimiento del nazismo en Alemania en la década de 1930. La prueba sería un ensayo, producido por él solo, bajo condiciones controladas sin referencia a notas u otros materiales de apoyo. La tarea equivalente de “evaluación 2.0″ debería situar el ámbito general de la investigación (el ascenso del nazismo), pero permite que cada estudiante elija un tópico específico (como el apoyo dado al partido nazi por las empresas estadounidenses). La tarea debería llevarse a cabo en colaboración, en grupos establecidos por el profesor, eligiendo cada uno de los miembros un subtema para investigar (como el uso de ordenadores de IBM por los nazis).

La evidencia podría estar en forma de blog de grupo, donde cada miembro del equipo publicaría sus conclusiones (que debería incluir enlaces a páginas Web y material de audio y vídeo) y la evaluación debería incluir un elemento autoevaluación y evaluación por pares (junto con la evaluación del profesor). A diferencia del ensayo, el blog no puede exigir que los estudiantes formulen ninguna conclusión más allá de informar de sus hallazgos o conclusiones a través del blog, sobre la base de que cualquier conclusión alcanzada por la media de los de16 años acerca de este complejo período de la historia, probablemente sería superficial. Esto podría contrastar con el enfoque tradicional, que requeriría un ensayo estructurado de lo que de hecho es un documento académico escrito por un niño, y muy inferior a lo que aparece en la Wikipedia (a no ser que fuese copiado de ella)

Hay dos características de la evaluación moderna que son particularmente retadoras para las instituciones: la evaluación por pares y la autoevaluación, y la evaluación del trabajo colaborativo.

A. Evaluación por pares y autoevaluación
Una característica importante de una evaluación moderna es el uso de la autoevaluación y de la evaluación por pares. Éstas no reemplazarían la evaluación del profesor, pero pueden ser un aspecto de la regla general de calificación. A pesar de ser formas de evaluación válidas, la autoevaluación y la evaluación por pares rara vez se utilizan en la enseñanza superior (excepto en la evaluación formativa o en la de riesgo muy bajo) y casi nunca se utiliza en el sector escolar. Sigue siendo un reto para reforzar la confianza en alguna de estas formas de evaluación y para encontrar formas de aplicarlas en la evaluación sumativa.

B. Rúbricas para la colaboración
La Web 2.0 proporciona una serie de herramientas para facilitar el trabajo en grupo, tales como listas de correo, foros online, blogs, wikis y mundos virtuales. Sin embargo, la teoría no ha alcanzado a la práctica. Los esquemas de calificación existentes para evaluar las contribuciones y las interacciones en estos entornos son vagos o simplistas, empleando a menudo indicadores burdos como el número de mensajes a un foro o criterios subjetivos tales como “la calidad de las contribuciones”. Estos problemas se multiplican en entornos interactivos más ricos, tales como Second Life, donde ha habido poca investigación sobre la medición de contribuciones eficaces.

V. CÓMO SE PUEDE USAR LA WEB 2.0 PARA LA EVALUACIÓN

La evaluación se refiere a la creación de evidencia/prueba. El siguiente diagrama ilustra cómo ésta se generaba tradicionalmente.

Producción tradicional de la evidencia

La evidencia tiene que ser descubierta (cuando ya existe) o creada (cuando no). La información resultante tiene que ser capturada y organizada. Y, una vez que sea coherente, hay que evaluarla.

Es sencillo relacionar este modelo con la Web 2.0. Por ejemplo, cada vez que se envíe o reciba un correo-e, como repositorio de los mensajes se puede usar un sistema contemporáneo basado en Web o uno de correo electrónico (como Google Mail), que podría ser una Cueva de Aladino de la evidencia de evaluación.

Downes (2006) describe la combinación de servicios Web 2.0 para el aprendizaje como “entornos personales de aprendizaje” (PLEs), argumentando que el PLE es un “reconocimiento de que el enfoque lo-mismo-para-todos de los [VLEs] no será suficiente para satisfacer las variadas necesidades de los estudiantes”. La evaluación 2.0 postula la Web 2.0 como un entorno personal de aprendizaje reconociendo que el enfoque lo-mismo-para-todos de los sistemas de e-evaluación no será suficiente para satisfacer las diversas necesidades (e intereses) de los candidatos.

Dado que la Web 2.0 es vida 1.0 para la mayoría de los estudiantes, se trata de un ajuste fácil para la mayoría de los jóvenes. Ellos ya están utilizando los servicios Web 2.0 como parte de su vida cotidiana. Aceptar su página de MySpace o su canal YouTube les parece sólo “lo justo”. Y, al hacerlo, se reduciría la percepción del abismo entre la educación y la “vida real”. También proporcionaría un incentivo para los aprendices: en lugar de tareas artificiales que impliquen prácticas “antiguas” (tal como la escritura a mano o el uso de la biblioteca), la evaluación podría ofrecer retos reales utilizando herramientas reales, las mismas herramientas que utilizan actualmente fuera de clase y usarán en el lugar de trabajo.

La Web 2.0 es inherentemente colaborativa y la antítesis de la obsesión de la evaluación de 1.0 por la individualidad, y la colaboración es una habilidad muy codiciada por los empleadores. Los servicios Web 2.0 también son baratos (o gratuitos), fácil de mantener (ya que son mantenidos por alguien más) y muy escalables (de hecho, mejor cuantos más usuarios). Las alternativas (sistemas dedicados al e-testing y e-portafolios) son propietarios, caros, difíciles de mantener y rápidamente obsoletos. La evaluación 2.0 es un enfoque, no un conjunto de herramientas. Facebook, Blogger y otros, pueden ir y venir, pero las redes sociales y los blogs son parte de la cultura contemporánea y estarán alrededor para el futuro previsible. La evaluación 2.0 describe un tipo de tarea y un enfoque para ella, la elección de las herramientas corresponde a cada estudiante. El mantenimiento y la obsolescencia son puntos discutibles.

Hay inconvenientes. Los estudiantes mayores (nuestros inmigrantes digitales) no están utilizando los servicios Web 2.0 o, al menos, no rutinariamente. No tienen páginas de MySpace o vídeos de YouTube para usar en la acreditación del aprendizaje previo. Y puedes carecer de algunas de las principales competencias Web 2.0 (como habilidades de búsqueda) y actitudes (por ejemplo, disposición a compartir). Nuestros nativos digitales, pueden no querer mezclar sus vidas pública y privada en la forma en que se sugiere en este artículo. Pueden querer una línea divisoria clara entre su vida académica y la personal, y pueden rebelarse contra intentos de mezclar los dos … aunque habrá que eliminar las barreras entre las vidas social, educativa y profesional si el aprendizaje permanente ha de ser una realidad.

La evaluación 2.0 también plantea retos a los profesores, que a menudo son el epítome de los inmigrantes digitales. Tal vez no sólo carecen de las habilidades de la tecnología de la información necesarias para comprender los servicios Web 2.0, sino también de los conocimientos y de la experiencia requerida para valorar el trabajo que producen los estudiantes usando estas herramientas.

Los profesores carecen también de las indicaciones necesarias para evaluar las habilidades Web 2.0. Las indicaciones son necesarias para hacer frente a la autoevaluación y a la evaluación por pares, y a la colaboración. El trabajo en grupo es notoriamente difícil de evaluar, tan difícil que la mayoría de los organismos de concesión de ayudas/acreditación la prohíben para casos de evaluación de gran importancia. Sin embargo, es el núcleo de la Web 2.0 y una habilidad fundamental para el puesto de trabajo. Los nuevos medios presentan nuevos entornos para los estudiantes, entornos tales como Second Life y The Sims… y nuevos retos para que los organismos de concesión de ayudas desarrollen diseños de calificación para evaluar la actividad del estudiante en estos dominios. La autenticación es otro problema para los organismos de concesión de ayudas/acreditación en el mundo de la evaluación 2.0, con la multitud de fuentes de evidencia digital y aportaciones colaborativas para la calificación, lo que hace difícil aislar y demostrar la propiedad de una parte de trabajo individual. Se ha probado que la autoevaluación y la evaluación por pares son formas de evaluación válidas y auténticas, pero ninguna de las dos opciones se han utilizado ampliamente en escuelas o universidades.

VI. EL FUTURO

Es imposible predecir el futuro con certeza. Pero hay ciertos temas que surgen cuando se revisa la literatura relacionada con el futuro de la educación y la tecnología. Con respecto a la educación, existe un consenso sobre lo siguiente:

  • mayor atención a la educación como un diferenciador clave entre los países en la economía global
  • desarrollo en el aprendizaje en todas las etapas de su vida (el “programa de grado de los años cincuenta”)
  • aparición de nuevas habilidades para encajar mejor la economía de la información en red
  • papel más importante para el aprendizaje electrónico (incluyendo el aprendizaje)
  • avanzar hacia el aprendizaje personalizado (y, por ende, la evaluación personalizada)
  • mayor reconocimiento del aprendizaje informal.

Paralelamente a estos desarrollos educativos, la próxima década verá dos grandes avances tecnológicos: la aparición de la “computación ubicua” y la “Web 3.0”. La computación ubicua describe un estado de la computación penetrante en donde los dispositivos digitales estén embebidos en la vida cotidiana en tal medida que no seamos conscientes de su existencia. La Web 3.0 seguirá impulsando las “grandes ideas” subyacentes a la Web 2,0, en particular enriqueciendo los aspectos intuitivo y colaborativo de la Web. Los efectos acumulados de estas tendencias constituirán una explosión de la digitalización, la comunicación y la colaboración.

Si se combinan estos desarrollos, se ve un entorno digital rico en donde el aprendizaje tendrá lugar en múltiples lugares (en la escuela, el hogar, el autobús), a la vez para satisfacer al aprendiz. Donde el aprendizaje es personalizado, de hecho, un mundo en el que la distinción entre el aprendizaje y la vida sea borrosa y la evidencia de evaluación se produzca naturalmente como parte del esfuerzo del estudiante en la vida cotidiana. Será un mundo en el que la visión de Bill Gates “información al alcance de la mano” se convertirá en una realidad y en donde los exámenes que evalúan la memorización (como la mayoría hoy en día) pasarán a ser insostenibles. Es difícil imaginar, en este futuro, cualquier lugar para los “tradicionales” sistemas VLE o CAA. A lo sumo, la posteridad puede verlos como peldaños necesarios para el futuro; en el peor de los casos, la última etapa del establecimiento educativo que trata de controlar el aprendizaje. Las actuales intentos de repararlos mediante costosas simulaciones o máquinas para calificar, parecen condenados al fracaso, un agujero negro a través del cual se puede derramar el dinero, pero a partir de los que no surge nada (duradero).

VII. CONCLUSIÓN

Una de las formas en que puede evolucionar la evaluación es adoptando algunas de las características de “Evaluación 2.0″. Esto significa abrazar la Web 2.0 y los entornos digitales en los que residen los estudiantes. Supone pasar del mundo analógico del pasado al mundo digital del futuro. Si se hace, se presenta un reto para los profesores y los organismos para la acreditación. Los profesores deberían adquirir habilidades para comprender mejor la Web 2.0 y apreciar el mundo de los nativos digitales. Los organismos de acreditación/adjudicación de ayudas tendrían que hacer frente al reto de la creación de pruebas para evaluar la dificultad de de medir habilidades, tales como la colaboración, y hacer frente a cuestiones tales como el plagio y la evaluación por pares. Tanto los profesores como los organismos que necesitan evaluar tendrían que aceptar las evidencia digital en todas sus formas y fijar tareas más auténtico que reten realmente (y estimulen) a los estudiantes.

Este artículo, amplio en crítica y breve en soluciones. Pero hay algo en el sistema de evaluación que va mal. Hay que cambiar. Los defensores del status quo sostienen que muchas tecnologías prometieron revolucionar la educación, pero llegó y se fue sin un gran impacto en la enseñanza y el aprendizaje. Los partidarios del cambio señalan que las tecnologías tales como la televisión y la radio revolucionaron el aprendizaje, no sólo el que pasó a ser enseñado y evaluado en las escuelas. Para los defensores del cambio, ignorando análogamente que la revolución de la información será imposible. La resistencia continuada marginará aún más a la educación hasta que el cambio nos obligue.

REFERENCIAS

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[10] QCA. GCSEs and A level: the experiences of teachers, students, parents and the general public.
[11] QCA. Evaluation of the 2006 pilot of the key stage 3 ICT test. September 2006. QCA Assessment Research Team.
[12] Thompson, J (2006). Is Education 1.0 Ready for Web 2.0 Students? Nova Southeastern University.
[13] Windham, C (2005). The Student’s Perspective: Educating the Net Generation. Chapter 5. Educause E-book.

AUTORES

Bobby Elliot está con Scottish Qualifications Authority, Glasgow, G2 8 DQ UK (correo-e: bobby.elliott@sqa.org.uk).


5 comentarios
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[…] Las citas corresponden a la traducción española realizada por Concepción Abraira en su blog, lugar donde he conocido este artículo. Este artículo sugiere una forma de modernizar la evaluación. El […]

Qué buen artículo, gracias por la traducción, me gusta el camino por el que nos lleva, con tu permiso voy a poner un enlace en el mío (http://animadoresxograr.blogspot.com).

No faltaría más, Begoña. Toda tuya. A cuántas más personas alcance más útil me sentiré.

Hola Chiti,
buscando sobre evaluación y Web 2.0 he llegado a esta entrada tuya.
Estoy totalmente de acuerdo contigo, el tema de la evaluación es uno de los más críticos en nuestro trabajo, y yo cada curso ando dándole vueltas a como llevarlo a cabo, que al final se traduce en que actividades monto para que mis alumnos realmente aprendan y no sólo estén preocupados por aprobar.
Yo estoy cada vez más utilizando herramientas de la Web 2.0, y por eso también cada vez más voy en la línea del estupendo artículo de R.J. Eliot hacia la evaluación 2.0. Por cierto muchas gracias por la traducción.
Un abrazo,
Pedro Cuesta Morales - U. Vigo
P.D. Saludos a Fernando, y dile que echamos de menos sus reflexiones!

¡Lo que es el ciberespacio!
Sí, sí. El tema de la evaluación desde siempre me trajo de cabeza. Desde que empecé a darme cuenta de que los estudiantes escriben en los exámenes dice muy poco, o más bien nada, de lo que aprendieron a hacer.
Este curso empiezo a utilizar rúbricas, a ver si me facilita la evaluación de las múltiples tareas que monto. También implementamos Ning como comunidad de aprendizaje ( http://mdii0809.ning.com/ ). Fernando sigue siendo el “consultor” TIC. A ver si que sale de todo esto. Ya iré contando. ¡Buen finde largo!

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