Contar historias, storytelling, viene definido en la Wikipedia, según la traducción de lernys, como
“[...] arte antiguo de la transmisión de eventos en palabras, imágenes y sonidos a menudo por la improvisación o adorno. Historias o narraciones se han repartido en todas las culturas y en todas las tierras como un medio de entretenimiento, la educación, la preservación de la cultura y con el fin de inculcar los valores morales. Elementos cruciales de historias y cuentos incluyen trama y personajes, así como la descripción punto de vista. Las historias se utilizan con frecuencia para enseñar, explicar y / o entretener. Con menos frecuencia, pero en ocasiones con consecuencias importantes, que se han utilizado para inducir a error. No puede haber mucho de verdad en una historia de ficción, la mentira y mucho en una historia que utiliza hechos.”
En un concepto tan antiguo como la vida misma y muy apreciado en tiempos remotos cuando ni existía radio. Los tiempos cambiaron, la tecnología avanzó pero el concepto, como recurso didáctico, sigue siendo de primer orden (al respecto, ver los artículos Storytelling como técnica de desarrollo de competencias en estudiantes y Storytelling, una ruta al corazón, referido al mundo empresarial). Con otro formato consecuente con el CONOCIMIENTO tal como hoy lo entendemos (el conocimiento colectivo), contar historias no es más, y es mucho, una forma de enseñanza sobre cosas de la vida (real o mental), con los componentes afectivos que hacen que la historia en cuestión interese.
Se considera sumamente útil para hacer emerger el conocimiento tácito, individual, o colectivo, y es bien sabido que el conocimiento que no se usa es conocimiento “basura”, poco útil para resolver los problemas de la vida.Con objeto de probar este recurso, he iniciado un hilo en el foro de la comunidad de aprendizaje MDII, formada, básicamente, por mis estudiantes de Matemáticas y su Didáctica II, con el título Lady Geometría visita la catedral de León
