Nuevos entornos de aprendizaje, nuevas funciones: aprendices prosumidores


El término prosumidor
, acrónimo de productor y consumidor (productor - consumidor), que para mi era desconocido hasta ayer, data, nada más ni nada menos, que de 1972. Aparece en la obra de McLuhan y Nevitt en su libro Take today; the executive as dropout (ciertamente, McLuhan se adelantó a la sociedad red), y se está usando en la actualidad, y creo que en alza, en relación con el aprendizaje y la enseñanza consecuente.
Para mi, la “regla de tres” es web 1.0 es a consumidor como web 2.0 lo es a prosumidor.
Desde hace muchísimo tiempo vengo diciendo que unos de mis mejores maestros son mis propios estudiantes. Lo digo convencida, porque cada día aprendo de ellos, incluso en vacaciones, porque la comunicación, aunque menos intensa, continúa, lo cual, obviamente, me resulta muy gratificante (cosas de la red). Por esta razón, no me pilló de sorpresa que los estudiantes estuviesen en el mismo plano que los profesores o cualquier otro ciudadano a la hora de producir contenido. Decía J. Joubert que enseñando se aprende el doble. No sé si el doble u otra cantidad, pero lo cierto es que, cada vez más, y afortunadamente, la frontera entre aprender y enseñar se está diluyendo. Todos somos aprendices y todos somos capaces de enseñar con la única condición de que exista conversación. Hace unos años la conversación se limitaba a un círculo pequeño: el espacio físico próximo, y el menos próximo estaba definido por el alcance del teléfono y del correo postal (al respecto recuerdo mis tiempos de doctoranda, en la UNED; la comunicación con mi director, D. Ramón Pérez Juste (a quien nunca le podré agradecer suficientemente toda la ayuda que me prestó en mi inicio a la investigación educativa), se realizaba por estos medios o viajes a Madrid ¡qué cansado era entonces hacer una tesis! ¡Y después dicen que cualquier tiempo pasado fue mejor!). La documentación estaba limitada a textos escritos, no siempre fáciles de conseguir.
Aparece Internet, el correo-e, los foros. La comunicación se agiliza y también el acceso a la información, pero aún la comunicación síncrona, ágil, era precaria. Con la aparición de la web 2.0, como actitud o idea, y el software social como herramienta que la materializa, las cosas cambian rápidamente. El acceso a la información mejora, puesto que uno no está solo frente al aprendizaje.
Las teorías de aprendizaje constructivista social (Lev Vygotsky) y la construccionista social (Berger y Luckmann), enriquecidas y complementadas con la conectivista (George Siemens), continúan en alza con el advenimiento de las redes sociales, comunidades de aprendizaje, comunidades de práctica y otras herramientas de interacción social. La conversación ágil se posibilita y con ella, la compartición de ideas, la contrastación de puntos de vista, la negociación de significados, el intercambio… y, en consecuencia, crecen las posibilidades del aprendizaje informal, del que dicen que es el que más permanece, el que más se utiliza para resolver los problemas de la vida cotidiana.

Esta reflexión, con un toque nostálgico, me surgió al querer escribir sobre el término prosumer, que aunque clásico, para mi era desconocido (como término, porque la idea no lo era). Hace tiempo que me esfuerzo en que mis estudiantes no sean dependientes de mi para aprender, que sean activos en la búsqueda y producción de contenido. Pero ¿qué pasaba? ¿a dónde llegaban sus producciones? A mis estanterías (que de vez en cuando había que vaciar, porque el espacio no daba para más) y a los compañeros de clase, ante quienes las exponían y, no siempre de buena gana, debatían y ampliaban. La motivación para la producción, y bien que lo lamento, no iba mucho más allá de aprobar la asignatura: yo no podía, o no sabía, hacer más. Después de todo, tampoco me extraña su desgana: mucho trabajo, mucho tiempo invertido para que sólo unos pocos se beneficiaran de ella.
La posibilidad de publicar en web lo revolucionó todo y soy consciente de que aún no soy capaz de exprimir en mis prácticas docentes todas sus posibilidades. Pero lo que constato curso a curso, la motivación y la responsabilización de cara a la producción de contenido por parte de mis estudiantes va “in crescendo” (blogs, wikis, foros, participación en comunidades de aprendizaje y/o práctica, microblogging), en gran parte gracias a la responsabilización frente a múltiples lectores con “derecho a réplica”. Claro, para producir hay que “alimentarse” y ahí es en donde cobra pleno sentido el término prosumidor. (more…)




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