Uno de los objetivos fundamentales que persigo con la metodología que propongo para todas mis asignaturas es la creación de comunidades de aprendizaje y de práctica. He de reconocer que no lo consigo en la medida que me gustaría.
En general, la cohexión entre el grupo entero y los equipos de trabajo se mantiene mientras dura la asignatura. Creo que en parte es debido a que el trabajo colaborativo es un planteamiento de unas pocas asignaturas a lo largo de sus estudios, con lo cual, en un gran número de casos se queda como una experiencia aislada. Otra posible causa es la tendencia de muchos estudiantes a trabajar con el objetivo básico de aprobar la asignatura, con lo cual, en cuanto lo hacen, el conocimiento adquirido se almacena en compartimentos estancos, sin conexiones, lo que lo hace intransferible a la resolución de los problemas de la vida real.
No quiero, ni debo, responsabilizar a los estudiantes de estos hechos, porque es sabido que estudian lo que los profesores evaluamos y la forma en que lo hacemos determina su forma de estudiar.
Tampoco los profesores somos precisamente modelos para los estudiantes de trabajo en equipo. En general no hay un planteamiento conjunto entre nosotros de cara a la organización de las asignaturas. A veces ni siquiera conocemos a todos los profesores que imparten en el mismo grupo otras materias.
Reconozco que no es tarea fácil y que tengo mucho que aprender sobre el tema. Por eso me viene como anillo al dedo el post de Fernando S. sobre el tema, que me permito reproducir en su totalidad.
Según Wenger, McDermott y Snyder (2002) una comunidad de práctica (CP) es “un grupo de personas que comparten una preocupación, un conjunto de problemas o un interés común acerca de un tema, y que profundizan su conocimiento y pericia en esta área a través de una interacción continuada”.
Uno de los elementos más importantes en una comunidad de práctica es la negociación de significados que debe establecer el moderador (o profesor en este caso) para garantizar su funcionamiento. Debe promover, gestionar y activar la participación entre sus componentes. Graham Attwell ha escrito un post en el que nos da quince recomendaciones para que una comunidad en práctica tenga algún éxito en nuestros propósitos:
Factores de éxito críticos para la implementación de comunidades de práctica. (more…)
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